Cuarenta días de Mayo

Pamplona, 1955: tres planos, tres secuencias. Manuel Videa, un activista llegado desde el otro lado de la frontera, pretende atentar contra Franco aprovechando la visita de éste a la capital navarra. Paralelamente, el inspector Serrano recibe la orden de detener el complot. En ese tiempo, Margot, la inflexible compañera de Manuel, tendrá que cumplir su más difícil misión. Como resultado, una creciente tensión narrativa y un laberinto de emociones que atraparán al lector durante los intensos cuarenta días que duran los preparativos del magnicidio.